Para familias
Los cuentos no solo sirven para leer, también sirven para hablar.
Estos cuentos están pensados para leerse juntos: madres, padres, abuelas, educadores y peques, en compañía. Cada historia puede abrir una conversación sobre las emociones en casa.
Preguntas para después del cuento
- ¿Qué ha sentido Iker?
- ¿Cuándo te has sentido tú así?
- ¿Qué podría ayudarte a sentirte mejor?
1
Leed sin prisa
Dejad silencios. Los niños necesitan tiempo para entender lo que sienten.
2
Poned nombre a la emoción
Decir «esto son celos» tranquiliza: lo que tiene nombre asusta menos.
3
Ninguna emoción es mala
Aceptad todas las emociones. Algunas conductas se limitan; los sentimientos, no.
4
Compartid vuestra experiencia
Contad cuándo os habéis sentido así vosotros. La compañía calma muchísimo.